Quiero fundirme en esta tierra con la mas humilde oruga,
y bañarme en el polvo de las hojas caídas y las flores marchitas,
calmar mi sed con el sudor de cada piedra,
como gota de lluvia, en una árida tierra,
saciar mi hambre con el fruto de la primera cosecha,
ser el ser de esta heredad, el átomo primario, el grano hecho polen,
el más humilde andino.
Quiero escarbar las chacras con hambre de lombriz
y mascar las raíces de las verdes hojas, hasta cubrirme con la miel amarga
del negro guano de la alfalfa y la paja,
arar mojados surcos sembrando vida,
germinar en un azulado cielo, guerrear contra el frío de la helada,
y por fin ser el más erguido viviente, de esta fecunda tierra .
Quiero ser polvo del polvo andino, amasada arcilla,
y vivir de nuevo del agua y la tierra, como un cántaro de barro,
juntar las plumas del cuculí cantor y volar de rama en rama,
cantándole al sol de mi gloriosa estirpe.
Quiero nacer andino, de sangre inca, vivir en la misma tierra de mis antepasados,
mezclar el ichu y el barro para moldear el adobe, calentar mis helados pies en el mismo fogón,
cubrirme con las mismas mantas , que abrigaron los cuerpos y carnes
de la sangre que hoy quema mis venas.
Quiero ser maíz en gigantesca mazorca, y saciar el hambre de la cobriza piel que cosecha mis granos,
quiero ser tierra y ser regado antes y después de la siembra,
quiero ser hijo del trigo y la cebada, el mas fraterno hermano de la quinua y la papa.
Quiero nacer y vivir entre la piedra y la tierra, al pie del monte, donde crece la hierba,
entre el cielo y el ande, entre la lluvia y la nieve.
Quiero despertar en fría mañana, en canto de cuculí y vuelo de torcaza
y golpear el corazón con el triste llanto de la solitaria quena.
Quiero nacer al cielo en silvestre hierba de los montes y las rocas,
y sonreír a los campos en múltiples colores para compartir el polen con pacíficos alados.
Quiero volar en bandada hasta tapar el sol en fugaz aleteo ante el cazador furtivo,
y compartir la sombra con el enemigo hasta calmar el fuego de su corazón.
Quiero mamar las ubres de las cabras salvajes y tomar su sangre en caliente sorbo
y despertar el niño dormido de angustiados gritos en cuna de lluvia y barro.
Quiero recorrer en veloz carrera perseguido por el puma,
frígidas planicies de arena y nieve, extender mis inmensas alas negras
y ser dueño del universo en gigante sombra.
Quiero ser nieve que llora para calmar la sed de veloces manadas
y regar en llanto los rostros blancos de los soleados campos.
Quiero ser nido en huevos plateados para sentir la ternura del calor materno
y saciar pico a pico en fiera pelea todo el hambre de la andina tierra.
Quiero nacer y morir en la misma cuna de mis antepasados,
entre la tierra y el barro, entre inmensos cántaros,
rodeado por vasijas de granizo blanco, fajado en ponchos de lana y vicuña
envuelto en coloridos tejidos.
los mismos que cubrieron los cuerpos inertes
de la sangre que hoy quema en mis vivientes venas.
Tomado del libro "Poemas Andinos" Aníbal Elliott Villagómez.
domingo, 25 de enero de 2009
jueves, 22 de enero de 2009
...Sentimiento inefable!!
Yo no soy un aculturado. Yo soy un peruano que orgullosamente,
como un demonio feliz, habla en cristiano y en indio, en español y
en quechua. Deseaba convertir esa realidad en lenguaje artístico y
tal parece, según cierto consenso más o menos general,
que lo he conseguido.
(Palabras de José Maria Arguedas, dirigidas al recibir el Premio “Inca Garcilaso de la Vega”)
como un demonio feliz, habla en cristiano y en indio, en español y
en quechua. Deseaba convertir esa realidad en lenguaje artístico y
tal parece, según cierto consenso más o menos general,
que lo he conseguido.
(Palabras de José Maria Arguedas, dirigidas al recibir el Premio “Inca Garcilaso de la Vega”)
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Arguedas,
premio Inca Garcilazo de la Vega
viernes, 16 de enero de 2009
La Forma de Querer Tú
La forma de querer tú
(Pedro Salinas)
La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes,
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tu existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tu, no.
Y estoy abrazado a tí
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a tí
sin mirar ni tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
sin el permiso del gran poeta Pedro Salinas, oso colgar este poema. Entiendo poco lo que trata de decir pero puedo palpar el inmenso sentir de la soledad que lo invadía cuando escribio esto...
(Pedro Salinas)
La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes,
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tu existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tu, no.
Y estoy abrazado a tí
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a tí
sin mirar ni tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
sin el permiso del gran poeta Pedro Salinas, oso colgar este poema. Entiendo poco lo que trata de decir pero puedo palpar el inmenso sentir de la soledad que lo invadía cuando escribio esto...
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